En los últimos años, las reclamaciones por interrupción de negocio han registrado un aumento significativo, tanto en términos de volumen como de valor, en el mercado de ciberseguros, con sucesos como el de CrowdStrike que ponen de manifiesto la importancia de la cobertura de este tipo de riesgos y la amenaza de riesgos sistémicos.
Según un nuevo informe publicado por la International Underwriting Association (IUA), en colaboración con Baker Tilly, los riesgos cibernéticos de interrupción del negocio (BI) deberían tener la misma prioridad que los controles de seguridad de las tecnologías de la información (TI) y las amenazas de ransomware.
El informe, que examina los datos de siniestros de los últimos años, revela que, si bien se ha avanzado en la comprensión del ciberriesgo de responsabilidad civil, se necesitan más mejoras para optimar el proceso de siniestros tanto para las aseguradoras como para los asegurados. Asimismo, se destaca la creciente importancia de la cobertura de ciberinterrupción de negocio en las pólizas de seguros, señalando su potencial para representar una parte sustancial de las liquidaciones de siniestros.
“La cobertura de interrupción de negocio es una parte crítica de una póliza de ciberseguro y puede ser una parte significativa de cualquier liquidación de siniestro. Por lo tanto, consideramos fundamental para el éxito continuado del mercado de los ciberseguros compartir estas experiencias para que se entienda mejor la interrupción del negocio cibernético y las exposiciones financieras resultantes”, explica Ben Hobby, director de Baker Tilly.
El ciberseguro, cada vez más enfocado en la interrupción del negocio
Las reclamaciones por ciberinterrupción de la actividad empresarial han mostrado tendencias diversas en los últimos años. Según el informe ‘The Changing Face of Cyber Claims 2024’ de Marsh, las reclamaciones relacionadas con la interrupción de la red representaron el 10% del total en 2023.
Por otro lado, el ‘Informe de Siniestros Ciber 2023’ de Hiscox señala que las interrupciones de los sistemas constituyeron el 13% de los incidentes cibernéticos en 2023, incrementándose desde el 8% registrado en 2022.
Aunque estos informes no proporcionan cifras exactas en términos de volumen y valor monetario de las reclamaciones por ciberinterrupción, reflejan una creciente preocupación por este tipo de riesgos en el panorama actual de ciberseguridad.
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