Cuando la pandemia de la covid-19 estaba a punto de trastocar a Estados Unidos y Europa, Bernard Madoff pedía clemencia a las autoridades de su país. Después de diez años de encarcelamiento y con 81 años, el abogado del inversor norteamericano solicitaba su salida de prisión el 5 de febrero de 2020 porque solo le quedaban 18 meses de vida por una enfermedad renal en etapa terminal.
Madoff fallece un año después de aquella súplica, a los 82 años en la prisión de Butner, en Carolina del Norte, repudiado por su esposa, que dejó de ir a verlo a prisión, y por sus nueras y nietos, que decidieron cambiar su apellido para distanciarse del escándalo protagonizado por el financiero.
La reputación de este empresario se vino abajo de la noche a la mañana como un castillo de naipes después de que se descubriese en 2008 el sistema fraudulento que había utilizado para timar a cientos de personas y que resultaron ser una estafa de cerca de 65.000 millones de dólares.
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