Mujeres en finanzas: capital todavía minoritario

Cuando hace dos años, María Laura Cuya, CEO de la fintech peruana Innova Funding, participó en un encuentro de líderes de bancos y startups de finanzas locales para abordar las novedades y desafíos de las finanzas digitales, inmediatamente no pudo evitar comentar con otras dos asistentes un hecho que saltaba a simple vista: de todos los panelistas solo tres eran mujeres. “Nos sentamos varios CEO de la industria y representando al sector de banca solo estábamos María Eugenia González, country manager de Citibank, Amparo Nalvarte, fundadora de Culqi y yo. Justo las tres nos juntamos y lo conversamos”, dice Cuya.

En la alta dirección de las empresas de finanzas latinoamericanas la participación de la mujer todavía es minoritaria. Ximena Cuadros explica que si bien la estadística evidencia que las mujeres representan entre el 50% y 55% de los colaboradores, si se hace un foco en los cargos que ejercen estas, se entiende que la dificultad está en el número de mujeres que logran llegar a los cargos de liderazgo de las compañías. “Es allí donde encontramos los principales desafíos y esta es una problemática no solo del sector financiero sino de casi todos los sectores de la economía. Según la consultora Grant Thornton, las mujeres a nivel global ocupan únicamente el 29% de las posiciones directivas de las empresas”, dice Cuadros.  

Gabriela Clivio, académica de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, conoce bien lo difícil que es abrirse paso en la alta dirección de las finanzas, un sector, donde el porcentaje de mujeres en puestos de liderazgo era del 22,2% en 2019, según el estudio GS Gender 3000 del Instituto de Investigaciones de Credit Suisse. La docente, que fue la primera mujer en tener la designación de Analista Financiero Autenticado (CFA, por sus siglas en inglés) en 2002, ha sido en numerosas ocasiones la única mujer en reuniones de altos directivos de la industria y asegura que le ha sido difícil abrirse camino en un mundo tan dominado por hombres, que además se conocen de toda la vida. “Cuando fui gerente general de un fondo mutuo éramos 19 personas y solo dos éramos mujeres. Cuando fui gerente de estudios en una corredora de bolsa sí había otra mujer, porque se cree que las mujeres son buenas para los estudios, pero cuando te toca estar en la mesa de dinero y negociar es diferente”, dice Clivio.

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