A medida que se generaliza el uso de ChatGPT y otros modelos basados en inteligencia artificial, es importante tener en cuenta los riesgos potenciales que pueden suponer para los usuarios, ya sea para difundir información falsa o suplantar la identidad de otras personas.
El mal uso de ChatGPT supone la difusión de noticias falsas, perjudica la reputación e imagen digital, y causa pérdidas financieras a los inversores.
Respecto al anterior punto, la capacidad de ChatGPT para generar respuestas similares a las humanas puede utilizarse para difundir información errónea. Los ciberdelincuentes emplearían dicha inteligencia artificial para influir en la opinión pública de la población.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




