Decía el arquitecto Marco Vitruvio allá por el siglo I a.C. que los edificios y los materiales con los que los levantamos tendrían, en la medida de lo posible, que cumplir tres requisitos: deben ser duraderos, funcionales y bonitos. Poco tiene que ver la Roma de Vitruvio con el laboratorio de Zúrich en el que trabajaban Michal Ganobjack, Wim J. Malfait y el resto de sus colegas, pero a la hora de plantear su último trabajo han decidido guiarse por la terna ideal del maestro romano. El resultado es un nuevo ladrillo que quiere revolucionar nuestras viviendas.
Duradero, funcional, bonito… y transparente.
Suena ambicioso, pero esa es la meta que se han marcado Ganobjack, Malfait y el resto de sus compañeros de Empa, un instituto suizo de investigación especializado en ciencia y tecnología de materiales. Como detallan en un artículo que han publicado en Journal of Building Engineering, el equipo decidió recoger el guante lanzado hace siglos por Vitrubio y desarrollar un material que cumpliese sus requisitos y resultase además resistente y eficiente.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




