Las finanzas mundiales son un campo en constante cambio. El volumen de contratos en circulación rebasa con mucho el tamaño de las principales magnitudes económicas mundiales. La falta de regulación les permite especular con todo, hasta el punto de que pueden fijar el precio de casi cualquier cosa.
Criptomonedas, acciones, deuda, futuros, derivados… las finanzas se han vuelto de una complejidad poco menos que inabarcable. Cada vez son más variados los contratos financieros que se negocian en los mercados organizados y fuera de ellos, porque una parte creciente se compra y se vende al margen de los mercados regulados, con lo que en muchos casos solo existen estimaciones de su volumen real.
Todas las miradas están puestas en la deuda pública y en la emisión de dinero, que se siguen de manera estricta, pero nadie controla realmente esa otra clase de activos que se expande sin parar.
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