Todo está previsto para que en esta campaña de invierno, Profel Clima y Econclimasol de Francia activen un seguro paramétrico para la producción de soya con un reaseguro internacional.
Experto: Antonio Antezana – Especialista en tecnología agroclimática y sostenibilidad
Profel Clima y Econclimasol de Francia pusieron en marcha en Santa Cruz un seguro paramétrico para proteger los cultivos de soya en la campaña de invierno de este 2026.
Los seguros paramétricos son un modelo de protección financiera desarrollado por la industria del seguro en los últimos años para proteger a las personas y sus bienes de los daños que pueden provocar los eventos naturales extremos; es decir, sequías prolongadas, lluvias concentradas, olas de calor, heladas fuera de época e incluso incendios forestales.
¿Qué los diferencia de los seguros tradicionales? La evaluación física del daño material para calcular la indemnización
El seguro paramétrico no indemniza el daño real sufrido, sino la ocurrencia de un evento que supera un parámetro preestablecido.
Los seguros paramétricos están transformando la gestión de riesgos, especialmente en sectores como el agrícola y el de infraestructura ante el cambio climático.
«Los seguros paramétricos son la respuesta de la industria del seguro al cambio climático que genera sequías prolongadas, lluvias concentradas, olas de calor, heladas fuera de época e incluso incendios forestales, todos conocidos como eventos extremos de la naturaleza», dice Alberto Antezana, gerente general de Profel Clima.
Antezana, especialista en tecnología agroclimática y sostenibilidad, conversó con la REVISTA Y/O de forma exclusiva.
¿Cómo está cambiando el cambio climático la manera en la que las compañías aseguradoras evalúan, modelan y gestionan sus riesgos?
A.A.- El cambio climático está transformando profundamente la lógica tradicional de evaluación de riesgos en el sector asegurador. Históricamente, las aseguradoras trabajaban sobre patrones climáticos relativamente estables y modelos estadísticos basados en históricos predecibles. Hoy eso cambió.
Actualmente observamos fenómenos más intensos, más frecuentes y mucho menos previsibles: sequías prolongadas, lluvias concentradas, olas de calor, heladas fuera de época, incendios forestales y eventos extremos que generan pérdidas acumulativas en múltiples sectores simultáneamente.
Esto obliga a las compañías aseguradoras a evolucionar desde modelos reactivos hacia modelos dinámicos y predictivos, donde el dato climático en tiempo real cobra un rol estratégico.
En agricultura, por ejemplo, ya no basta conocer solamente el promedio histórico de lluvias de una región. Hoy es necesario monitorear variables de alta resolución como temperatura, humedad relativa, punto de rocío, horas de mojado foliar, velocidad de viento, estrés térmico y distribución espacial de precipitaciones.
En ese contexto, la meteorología aplicada y las redes de datos de superficie se vuelven fundamentales para reducir la incertidumbre y mejorar la precisión satelital.
Precisamente bajo esa visión, desde Profel Clima desarrollamos, junto a Econclimasol de Francia, un modelo de seguro paramétrico inicialmente orientado al cultivo de soya en Santa Cruz, utilizando datos provenientes de nuestra red nacional de estaciones meteorológicas de piso georreferenciadas.
Este modelo ya fue validado técnicamente, cuenta con respaldo de reaseguro internacional y actualmente se encuentra en etapa de lanzamiento para la campaña de Invierno 2026.
Creemos que este tipo de soluciones representan el futuro de la gestión climática en agricultura, porque permiten objetividad, rapidez en la validación de eventos y reducción de conflictos en los procesos de indemnización.
¿Cuáles considera que son actualmente los principales riesgos emergentes que deberían preocupar al mercado asegurador boliviano, tanto a nivel empresarial como individual?
A.A.- Bolivia enfrenta una combinación particularmente compleja de riesgos emergentes, porque confluyen vulnerabilidades climáticas, económicas y estructurales.
Desde mi perspectiva, los principales riesgos son:
- Eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
- Crisis hídricas y estrés por disponibilidad de agua.
- Incendios forestales de gran escala.
- Riesgos sanitarios y fitosanitarios en agricultura y ganadería.
- Ciberriesgos y vulnerabilidad tecnológica.
- Riesgos asociados a cadenas de suministro y logística.
- Inestabilidad energética y presión sobre infraestructura crítica.
En el sector agropecuario específicamente, el riesgo climático ya no es solamente un problema productivo; se convirtió en un riesgo financiero, crediticio y social.
Un agricultor que pierde una campaña no solo afecta su flujo de caja, sino también la cartera bancaria, el empleo rural, la cadena comercial y el abastecimiento.
Por eso considero que el mercado asegurador boliviano debe comenzar a integrar mucho más intensamente herramientas de monitoreo climático, inteligencia de datos y sistemas predictivos.
El seguro del futuro ya no será solamente una póliza; será una plataforma integral de prevención, monitoreo y gestión del riesgo.
Desde una mirada técnica y estratégica, ¿qué tan preparado considera que está el sector asegurador boliviano para responder a eventos climáticos cada vez más frecuentes, severos e impredecibles?
A.A.- El sector asegurador boliviano ha avanzado, pero todavía existe una brecha importante entre la velocidad del cambio climático y la capacidad técnica instalada para responder a él.
Uno de los principales desafíos es la disponibilidad y calidad de datos climáticos de alta resolución territorial.
Sin información confiable y georreferenciada, es muy difícil construir productos técnicamente sólidos y financieramente sostenibles.
Bolivia todavía necesita fortalecer:
- Redes meteorológicas.
- Modelos predictivos.
- Integración de inteligencia climática.
- Sistemas de análisis territorial.
- Cultura de prevención.
Sin embargo, también veo una enorme oportunidad.
Hoy existen tecnologías que permiten acelerar esta transición: sensores remotos, estaciones automáticas, inteligencia artificial, modelación climática y seguros paramétricos basados en indicadores objetivos.
Desde Profel Clima venimos trabajando precisamente en esa línea, desarrollando soluciones sustentadas en datos reales de campo y validaciones regionales.
Creo que el país tiene el potencial de convertirse en referente regional en seguros agroclimáticos si logra integrar adecuadamente tecnología, reaseguro internacional y conocimiento local del territorio.
En materia de sostenibilidad y criterios ESG, ¿cómo cree que estos factores están influyendo hoy en la toma de decisiones, políticas de suscripción y estrategias de largo plazo dentro de las aseguradoras?
A.A.- Los criterios ESG dejaron de ser una tendencia reputacional para convertirse en un componente estratégico del negocio asegurador.
Hoy las aseguradoras entienden que la sostenibilidad no es únicamente responsabilidad social; también es gestión inteligente del riesgo.
Las compañías que incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza logran anticipar mejor riesgos futuros, proteger su solvencia y construir relaciones de largo plazo más sostenibles con sus clientes.
En la práctica, esto ya comienza a influir en:
- Evaluación de riesgos.
- Políticas de suscripción.
- Selección de inversiones.
- Reaseguro.
- Gobernanza corporativa.
- Desarrollo de nuevos productos.
En agricultura, por ejemplo, cada vez tendrá mayor relevancia asegurar operaciones que demuestren buenas prácticas ambientales, uso eficiente de recursos, trazabilidad y resiliencia climática.
Incluso los mercados internacionales y los sistemas financieros están comenzando a exigir indicadores ESG para acceder a mejores condiciones de financiamiento y cobertura.
Por eso considero que las aseguradoras que integren sostenibilidad con tecnología y analítica climática tendrán una ventaja competitiva enorme en los próximos años.
Los seguros paramétricos están ganando protagonismo como herramienta para enfrentar riesgos climáticos y catastróficos. ¿Considera que Bolivia tiene condiciones y potencial para desarrollar este tipo de soluciones en los próximos años?
A.A.- Definitivamente sí.
Bolivia tiene un enorme potencial para desarrollar seguros paramétricos, especialmente en sectores altamente sensibles al clima como agricultura, ganadería, energía e incluso gestión hídrica.
Los seguros paramétricos tienen varias ventajas muy relevantes:
- Mayor rapidez en pagos.
- Menor subjetividad en validaciones.
- Reducción de costos operativos.
- Transparencia técnica.
- Escalabilidad.
Pero para que funcionen correctamente se necesitan tres pilares fundamentales:
- Datos confiables.
- Modelos técnicos robustos.
- Reaseguro especializado.
Precisamente esa fue la lógica detrás del trabajo que desarrollamos entre Profel Clima y Econclimasol de Francia.
A través de nuestra red de estaciones meteorológicas de superficie instaladas en campo agrícola, construimos un modelo paramétrico inicialmente orientado a soya en Santa Cruz, ya validado técnicamente y respaldado por reaseguro internacional.
Actualmente nos encontramos preparando su lanzamiento para la campaña de Invierno 2026.
Creemos que este tipo de soluciones pueden transformar profundamente la gestión del riesgo agroclimático en Bolivia, especialmente porque permiten democratizar el acceso al seguro y generar mayor confianza en productores que históricamente percibieron al seguro agrícola como lento, complejo o poco transparente.
El gran desafío ahora será construir ecosistemas colaborativos entre aseguradoras, reaseguradoras, tecnología climática, sector financiero y productores.
Porque frente al cambio climático, ningún actor podrá resolver el problema de manera aislada.













