Estos grupos de riesgos están transformando la forma en que las organizaciones evalúan sus exposiciones y obligan a las aseguradoras a replantear modelos de suscripción, capacidad y apetito de riesgo. Los expertos Germán Torres-Ortiz y Alberto Antezana se refieren a este nuevo contexto.
Autora: Ivone Juárez – REVISTA Y/O
El mundo está cambiando a una velocidad que pone en alerta y, con él, los riesgos a los que se enfrentan las personas, empresas y la economía. Tradicionalmente, las compañías de seguros funcionaban como el retrovisor de un auto: miraban las estadísticas del pasado para calcular cuánto cobrar y cómo protegernos; hoy ese modelo está quedando atrás.
Actualmente, la industria del seguro vive una revolución obligada por tres conceptos que están transformando las reglas del juego: los riesgos emergentes, el cambio climático y una innovadora solución llamada seguros paramétricos.
Cuando hablamos de riesgos emergentes, nos referimos a esas nuevas amenazas para las que no se cuenta con un manual de instrucciones ni datos históricos. Pensar en los ciberataques masivos, el impacto de la inteligencia artificial en los empleos o las crisis por la falta de energía son buenos ejemplos. Son peligros modernos que evolucionan tan rápido que las aseguradoras ya no pueden predecirse usando las matemáticas de hace 10 años.
El gran motor de esta incertidumbre es el cambio climático. Ya no es un problema del futuro; es una realidad que golpea los bolsillos hoy. Este desafío afecta a la economía de dos formas. Primero, con el daño directo y visible: inundaciones, sequías, incendios forestales o tormentas que destruyen infraestructuras o cosechas. Segundo, con la llamada «transición», que es el costo económico que pagan las empresas para adaptarse a leyes ambientales más estrictas.
El peligro real es que, si estos fenómenos se vuelven normales, algunas regiones o negocios se vuelven «inasegurables» porque el costo de protegerlos sería impagable.
Para evitar este colapso, surge una solución revolucionaria: el seguro paramétrico, que no evalúa el daño sino el dato, validado por satélites oficiales y otros instrumentos.
Para entender cómo impacta toda esta transformación en la industria del seguro, en esta edición la REVISTA Y/O presenta a dos expertos que se refieren a todo este contexto: Germán Torres-Ortiz, managing director para Latinoamérica y el Caribe de BMS Group y líder regional en seguros y riesgos emergentes, y Alberto Antezana, gerente general de Profel Clima, especialista en tecnología agroclimática y sostenibilidad.
Germán Torres-Ortiz, managing director para Latinoamérica y el Caribe de BMS Group:
«Obligan a las aseguradoras a replantear modelos de suscripción, capacidad y apetito de riesgo»
¿Por qué considera que los riesgos emergentes se han vuelto un tema prioritario para el sector asegurador a nivel global?
GT.- Los riesgos emergentes se han convertido en una prioridad para el sector asegurador a nivel mundial, principalmente porque muchos de ellos son relativamente nuevos y las aseguradoras —incluyendo a sus equipos actuariales— no cuentan con suficiente data histórica para analizarlos de manera consistente, eficiente y rentable.
Esta limitación genera un alto grado de incertidumbre en los modelos de riesgo, afecta la capacidad de las compañías para cotizar y suscribir de forma adecuada y, como consecuencia, reduce la oferta de seguros disponible para este tipo de exposiciones. Cuando existe oferta, suele venir acompañada de costos significativamente más altos en comparación con riesgos tradicionales, para los cuales sí existe un historial robusto de pérdidas, comportamiento y tendencias que permite una evaluación más precisa.
Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy los principales riesgos emergentes que deberían preocupar a empresas y aseguradoras en Latinoamérica?
GT.- Los principales riesgos emergentes que deberían preocupar a empresas y aseguradoras en Latinoamérica son:
Ciberseguridad y ransomware, debido al incremento sostenido en ataques dirigidos y la creciente dependencia digital.
Eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes y severos, que afectan infraestructura crítica, cadenas de suministro y estabilidad operativa.
Conflictos regionales y tensiones globales, que generan volatilidad económica, disrupciones comerciales y mayor incertidumbre en los mercados.
Estos tres grupos de riesgos están transformando la forma en que las organizaciones evalúan sus exposiciones y obligan a las aseguradoras a replantear modelos de suscripción, capacidad y apetito de riesgo.
¿Qué rol cree que jugarán los seguros paramétricos frente al aumento de eventos climáticos extremos y desastres naturales?
GT.- Muchos riesgos emergentes —ciber, clima extremo, interrupciones de supply chain, fallas tecnológicas, eventos geopolíticos— carecen de series históricas robustas.
Los paramétricos permiten:
- Asegurar sin depender de modelos actuariales tradicionales, usando triggers objetivos.
- Reducir la incertidumbre en pricing y suscripción.
- Ampliar la oferta en mercados donde el seguro indemnizatorio es limitado o inexistente.
En riesgos emergentes, la severidad y la velocidad del impacto suelen ser críticas. Los paramétricos aportan:
- Pagos rápidos, usualmente en días.
- Liquidez temprana para continuidad operativa, antes de que se cuantifiquen daños.
- Menor fricción en el proceso de reclamación, al no requerir ajuste de pérdidas.
Esto es especialmente valioso en clima extremo, interrupciones de infraestructura, fallas tecnológicas y eventos geopolíticos.
¿Qué tan preparado considera que está actualmente el mercado asegurador latinoamericano para enfrentar riesgos relacionados con cambio climático y sostenibilidad?
GT.- Considero que el nivel de preparación del mercado asegurador latinoamericano para enfrentar riesgos relacionados con cambio climático y sostenibilidad varía significativamente por país. Mercados más maduros y sofisticados —como Chile y Puerto Rico— muestran una capacidad superior para gestionar estos riesgos, tanto por la solidez de su industria aseguradora como por la existencia de marcos regulatorios más desarrollados y una mayor disponibilidad de data y modelos.
Asimismo, los países que han sido impactados por eventos climáticos severos en los últimos años han accelerated su proceso de adaptación, fortaleciendo sus códigos de construcción y adoptando prácticas más eficientes y resilientes alineadas con las características particulares de cada territorio.
Aun con estos avances, el mercado asegurador latinoamericano en su conjunto todavía no está plenamente preparado para enfrentar los riesgos asociados al cambio climático y la sostenibilidad. Aunque existe una creciente conciencia sobre la magnitud del desafío, persisten brechas importantes en modelaje, capacidad, regulación y adopción de soluciones innovadoras. En términos generales, la región se encuentra en una etapa intermedia de madurez, con progresos desiguales entre países y líneas de negocio.
¿Qué oportunidades identifica para que las aseguradoras innoven en productos y soluciones frente a estos nuevos escenarios de riesgo?
GT.- Las aseguradoras tienen una oportunidad significativa para innovar frente a los nuevos escenarios de riesgo mediante el desarrollo de soluciones paramétricas, productos especializados para riesgos climáticos y de transición energética, coberturas avanzadas de ciberseguridad, y el uso intensivo de datos, analítica e inteligencia artificial para mejorar la suscripción y el pricing.
También existe un espacio importante para modelos de colaboración público-privada orientados a resiliencia climática, así como para productos ESG que incentiven prácticas sostenibles.
Finalmente, la innovación en distribución —incluyendo microseguros, plataformas digitales y modelos de embedded insurance— permite ampliar el acceso y atender segmentos tradicionalmente desprotegidos en la región.













