La Unión Europea ha aprobado cuatro paquetes de sanciones contra Rusia en una especie de guerra económica. Se suman a las que existían desde 2014, tras la anexión ilegal de Crimea por parte del Kremlin, con el objetivo de golpear la moneda rusa, sus finanzas, su tecnología, cada sector económico, y a sus principales políticos y oligarcas.
A continuación, se enumeran y se explican todas las sanciones, ordenadas en ocho ejes de la ofensiva europea.
A los dos días de invasión llegó la sanción que muchos juzgan como la más severa: se actuó para impedir que el banco central de Rusia pudiese usar sus reservas de divisas en el extranjero. Fue una decisión conjunta de las grandes jurisdicciones mundiales, de la UE, EE UU, el Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y Suiza.
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