La austriaca Gerda Holzinger-Burgstaller, una de las raras mujeres en presidir un banco, quiere sacudir el mundo de las finanzas aunque sea con la instauración de cuotas para romper el techo de cristal en el país germánico, muy a la zaga en igualdad.
En el corazón de Europa, el poderoso sector bancario sigue siendo un feudo masculino. En Austria solo el 12% de las empresas financieras están dirigidas actualmente por mujeres.
La nueva presidenta del Erste Bank, que asumió sus funciones el 1 de enero, es una excepción: a los 42 años, está al frente de una institución bicentenaria, con 2.500 empleados y un millón de clientes.
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