Bolivia enfrenta cada año eventos climáticos más intensos. Inundaciones, incendios y deslizamientos dejan a miles de familias y empresas afectadas. Pero hay formas de prevenir las pérdidas más graves: asegurando lo que más importa.
En los últimos años, Bolivia ha experimentado un aumento sostenido de fenómenos naturales con consecuencias económicas y humanas significativas. De acuerdo con datos de ReliefWeb (2024), entre enero y marzo de 2024 más de 317 municipios del país se vieron afectados por inundaciones, lluvias intensas y deslizamientos, con un saldo de más de 230 000 personas damnificadas.
A la par, incendios forestales sin precedentes consumieron más de 696 000 hectáreas en el último año, según el informe ambiental de Mongabay (2024), afectando viviendas, reservas ecológicas y áreas productivas.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




