Las imágenes estremecen, pero también plantean preguntas incómodas.
En la guerra entre Ucrania y Rusia, ciudades enteras han sido reducidas a escombros. En la Franja de Gaza, edificios residenciales, hospitales y comercios desaparecen en cuestión de segundos, sumándose ahora este conflicto bélico y peligroso; protagonizado por Estados Unidos, Israel e Irán. Lo mismo ocurre y ha ocurrido en múltiples rincones del mundo donde el conflicto armado se impone sobre la vida cotidiana.
Vemos la destrucción. Nos duele. Nos impacta.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




