Durante la última entrega de los Oscar que se realizó este pasado domingo probablemente nadie pensó en el papel fundamental que la industria del seguro tiene en el séptimo arte y en el mundo de la producción audiovisual. Y así debe ser. Sin embargo, lo cierto es que este pasado mes de julio, con el mundo paralizado por la Covid, muchos rodajes de cine y grabaciones de televisión estuvieron paralizados ante la negativa de las aseguradoras de correr con los riesgos derivados de la pandemia.
Poco a poco, la situación se fue normalizando, a base de extremar las medidas de seguridad y de incrementos en los presupuestos de entre el 10 y el 30%. Unos sobrecostes destinados, en su mayoría, a pruebas para detectar el virus y, en algunos casos, a reescribir los guiones para evitar situaciones potencialmente peligrosas.
Sin seguro, el acceso a la financiación, imprescindible en este negocio, es imposible. Las empresas especializadas en la gestión de avales para las producciones de cine y televisión vieron caer su actividad en más de un 80% el verano pasado. No faltaban proyectos, pero sí seguros.
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