Hace algunos años, tuve una experiencia que me marcó. Me encuentro con un ejecutivo de primera línea de una empresa multinacional y me comenta que un talento de su equipo, que muy poco tiempo antes había sido identificado como Alto Potencial de desarrollo, había regresado de sus vacaciones y le transmitió que quería irse a la brevedad de la empresa para hacer un giro de 180º en su trayectoria.
Ante su pregunta de cómo fue que tomó esa decisión, recibió como respuesta que era el único momento del año que tuvo la posibilidad de tomarse el tiempo y la distancia para darse cuenta qué quería de su vida y de su trabajo. Más allá de su sorpresa -y decepción- inicial, el directivo acompañó a su colaborador en el proceso de salida, valorando el coraje y la valentía que había tenido para avanzar en esa dirección.
Desde ese momento comprendí que, muchas veces, el período vacacional es el ideal para redefinir cómo queremos direccionar nuestro itinerario laboral y proyectar los siguientes pasos.
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