La lista de ataques de ransomware de alto perfil se hace más larga y alarmante cada semana, afectando todo, desde gasoductos y suministros de carne, hasta transbordadores. Las empresas y agencias que se ven afectadas deben luchar para proteger sus sistemas y tomar la difícil decisión de si deberían pagar a los hackers para eliminar los daños.
Ante esta situación, las empresas afectadas se podrían apresurar para comunicarse con sus equipos de tecnologías de la información (TI), la policía, sus equipos de relaciones públicas para la gestión de crisis, los abogados y las fuerzas del orden. Pero, con frecuencia, una de las primeras llamadas es a su proveedor de seguros.
A menudo las empresas compran planes de seguro cibernético específicos para ayudar a proteger sus sistemas y cubrir cualquier pérdida de un ciberataque. Y el ransomware, que permite a los hackers hacerse cargo de los sistemas informáticos (o incluso de infraestructuras físicas) y obtener tarifas de millones de dólares para desbloquearlos, solo ha impulsado la demanda de ese seguro.
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