ChatGPT, Copilot y Gemini están ahí para intentar ayudarnos, pero frente a estos chatbots se comienzan ahora a ver versiones que precisamente están pensadas para lo contrario. Es lo malo de cualquier herramienta o tecnología como la inteligencia artificial: se puede usar para el bien, pero también para el mal.
Los chatbots malvados. Como señalan en The Wall Street Journal, en los últimos tiempos han comenzado a aparecer chatbots con nombres como BadGPT o FraudGPT que están diseñados para ayudar a los hackers a desarrollar todo tipo de actividades fraudulentas y delictivas.
Spear-phishing. Estas herramientas de IA permiten mejorar aún más las campañas de phishing de los cibercriminales. De hecho, con estas herramientas pueden crear sitios web falsos que imitan a otros legítimos, además de escribir malware y diseñar mensajes personalizados que suplanten la identidad de otras personas o entidades. Esto último es el llamado ‘spear-phishing’, una técnica que utiliza información de esas personas o entidades para redactar correos que parecen venir de ellos y que son aún más difíciles de detectar por las víctimas.
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