La reciente cumbre sobre el cambio climático, COP 26, llevada adelante en Glasgow, Escocia, con la participación de líderes políticos y empresariales globales, ha concluido una vez más con acuerdos ambiguos sobre la reducción del uso de carbón, el freno a la deforestación, la reducción de las emisiones de metano y el apoyo al financiamiento, entre otros. En este marco y frente a la amenaza creciente del cambio climático, se han venido desplegando mecanismos públicos y privados que permitan frenar las causas o mitigar los efectos de manera adecuada y sistemática.
Uno de estos mecanismos son las finanzas sostenibles que han cobrado fuerza en los últimos años ante la necesidad de movilizar ingentes cantidades de recursos públicos y privados para su orientación al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.
Las finanzas sostenibles hacen referencia al conjunto de decisiones de inversión y financiamiento relacionados a emprendimientos y proyectos comprometidos con la contención del cambio climático y la profundización de la inclusión social, como la gestión sostenible del agua, el desarrollo de energías limpias, la gestión de ciudades inteligentes, la reversión de la desigualdad de género mediante el empoderamiento digital, etc, etc.
Continúa leyendo
Para acceder al artículo completo, inicia sesión o sé parte del club de lectores de La Revista Y/O.




